El entrenamiento

Para ser terapeuta ManuVision, el entrenamiento no sólo es importante sino indispensable. Con él aprendes a distinguir la diferencia entre las limitaciones y las tensiones y la relación entre tus emociones y tu cuerpo. Con ese conocimiento de tu cuerpo puedes guiar mejor a tus clientes cuando les das un tratamiento.

¿Qué puede hacer el entrenamiento ManuVision por ti?

Cuando haces ejercicio, te encontrarás con muchas versiones de ti mismo:

Esta parte de nuestra personalidad la encontramos también en nuestra vida cotidiana, pero no siempre tenemos las herramientas para saber cómo reaccionar ante ella.

Es por ello que el “mindfulness” (conciencia plena) es cada vez más popular, porque tenemos que aprender a que no nos dominen nuestros pensamientos limitadores y temerosos y a no hundirnos en preocupaciones que estresan todo nuestro cuerpo.

El entrenamiento ManuVision lleva la filosofía del Mindfulness un poco más allá. Durante el entrenamiento, aprendes a conocerte a ti mismo. Te enfrentas a tus propios miedos, limitaciones y creencias a través de los ejercicios.

La estructura del entrenamiento hace que repasemos todo el cuerpo. Te encuentras con lugares en tu cuerpo que tiendes a evitar, ya que:

Ésta es la razón por la que el entrenamiento ManuVision no es un simple Mindfulness, sino más bien un Mindfulness extremo. Es una manera de trabajar contigo mismo, conocer tus límites reales, aprender a mantener la calma, el enfoque y la transparencia, incluso mientras el cuerpo, la mente y las emociones te hablan.

Se trata de profundizar en uno mismo sin colapsarse, y de sostenerse a uno mismo sin tensarse.

El entrenamiento ManuVision también tiene muchas ventajas físicas:

¿Cómo puedes ayudar a los demás con el entrenamiento ManuVision?

Una sesión de entrenamiento ManuVision es como recibir un tratamiento. El cuerpo se destensa, deja espacio para las emociones y la respiración se libera.

La diferencia está en que en el entrenamiento, nos encontramos solos ante las tensiones. Las experimentamos por nosotros mismos, mientras que en un tratamiento es el terapeuta quien, con la presión adecuada, hace que el cliente sienta "dolor".

Cuando nos enfrentamos a la tensión, resulta muy evidente que somos nosotros mismos quienes pueden y deben hacer algo al respecto. No podemos señalar a los demás y pasar la "culpa" a otro, estamos forzados a estar presentes en el momento y actuar al respecto.

Tu trabajo como profesor en un entrenamiento ManuVision es guiar al grupo a través de los ejercicios, para que se fortalezca física, mental y emocionalmente. Pero para lograrlo, debes aprender a estar contigo mismo, con tus propias tensiones y resistencias, y al mismo tiempo tener una visión general, ver a tu grupo y saber escoger los ejercicios que son relevantes para cada individuo en el grupo.